La Costa de Trafalgar cuenta con uno de los litorales más impresionantes, bellos y salvajes de la Península Ibérica. Comprende los términos municipales de Conil de la Frontera, Vejer de la Frontera, Barbate y Tarifa, y se extiende por más de 40 kilómetros de playas de arena dorada y entornos salvajes.

Este litoral cruza playas como la de El Palmar, o Caños de Meca, tan bellas y diferentes a la vez, la primera, kilométrica, donde si miramos al sur, podemos ver el Faro de Trafalgar, situado sobre un tómbolo que fue testigo, hace más de 200 años, de la famosa Batalla de Trafalgar. Tras ese faro, se halla Caños de Meca, un emblema que, junto con playas como el Palmar, Bolonia, Los Lances o Valdevaqueros, está considerado como una de las perlas de la costa gaditana para los amantes de la naturaleza y los entornos salvajes.

En la Costa de Trafalgar, de sur a norte, encontramos lugares especialmente bellos como Zahara de los Atunes, el Parque Natural de la Breña y Marismas de Barbate, con impresionantes acantilados que llegan hasta Caños de Meca o el Parque Natural del Estrecho, con una flora y una fauna que sorprenden al visitante. A lo largo de la Costa de Trafalgar podemos visitar lugares tan pintorescos como San Ambrosio, donde encontramos el Palomar más grande de Europa o las torres vigía que antaño protegían el litoral de ataques piratas, sobre todo durante los siglos XV y XVI.

Cuatro son las almadrabas que encontramos en la Costa de Trafalgar, en concreto en Tarifa, en Zahara de los Atunes, en Barbate, en plena ensenada, y en Conil de la Frontera.

Todas ellas están en aguas someras, cerca de la costa, y no es difícil contemplar cómo los almadraberos hacen la “levantá” en primavera sacando los atunes del copo, una tradición que se ha venido desarrollando desde los fenicios, allá por el Siglo VII a.C.

Hoy en día, el atún rojo y la almadraba son dos conceptos ligados a la Costa de Trafalgar, el arte de pesca tradicional ha evolucionado. Si pasea por Tarifa, Barbate, Conil de la Frontera o Zahara de los Atunes, sentirá como el aroma de sus calles está impregnado de este arte de pesca, en el que conceptos como “el copo”, “el cuadro”, la “rabera” o el “bordonal” son familiares a la propia identidad de estos municipios, que tienen en la almadraba no sólo una forma de vida, una forma de generar empleo y una forma de generar riqueza, sino toda una tradición que va pasando de generación en generación.